Antes de entrar en materia y darles una idea desmenuzada de los hispanos o latinos viviendo en esta nacion.
Al iniciar este reportaje, quisieramos decirle que el término latino (llamado Hispanic en Estados Unidos), se aplica a los ciudadanos estadounidenses de diversas etnias, con algún antepasado u origen español o hispanoamericano. Este término se basa en un criterio de clasificación idiomática, pues hace referencia a los hispanohablantes y lusohablantes pero no a los francófonos, aunque también el francés se hable en varios países de América (como Haití y Guayana Francesa).
En el diccionario de la Real Academia Española aparece esta palabra, hispano, como quinta acepción. Las distintas comunidades de este origen aplican la palabra «latino» principalmente como una identificación cultural.
La población de latinoamericanos estimada en 2004 por la Oficina del Censo alcanzó aproximadamente a 41 millones de personas, constituyendo la principal minoría en los Estados Unidos y la de mayor crecimiento estimado en los próximos años. Los ciudadanos clasificados de esta manera se autodefinen, además, como herederos del llamado hispanismo.
El término «latino» tiene valor legal para el gobierno de los Estados Unidos; fue adoptado oficialmente en 1997 para identificar un grupo étnico particular conocido indistintamente como Hispanic (‘hispano’) o «latino», y en reemplazo del anterior término oficial Hispanic.
Así, pues, se aplica en los censos, dándole el caracter de clasificación étnica para determinar el origen nacional de sus habitantes. Es usado frecuentenente como el equivalente de mestizo. Por no responder a la realidad étnica de quienes incluye, en ocasiones el término «latino» es causa de polémica.
Entones, lo prometido es deuda
He aqui esta la lista de las nacionalidades y las estadisticas de mayor a menor, segun el censo del 2005.
Mexico, 26.781.547
Puerto Rico 3.781.317
Cuba 1.461.574
El Salvador 1.238.640
República Dominicana 1.118.265
Guatemala 758.898
Colombia 730.510
Honduras 459.653
Ecuador 436.409
Perú 412.349
Nicaragua 281.167
Argentina 185.678
Venezuela 164.903
Panamá 136.375
Costa Rica 108.164
Chile 102.911
Belice 100.683
Bolivia 65.582
Uruguay 50.921
Paraguay 15.084
Cuando hablamos de hispanos viviendo en esta nacion anglosajona, todos consideramos a los mexicanos como la base misma de la inmigracion legal o ilegal. Bajo esta consideracion, entonces, quisieramos hablar ahora de la historia y, consecuentemente, ofrecerle antecedentes.
La presencia de españoles en el actual territorio de Estados Unidos se remonta al siglo XVI, precediendo al resto de países europeos, inmediatamente después de los amerindios. El primer desembarco oficial europeo fue el de Juan Ponce de León en la actual Florida, en 1513.
En 1535, el Imperio español estableció el virreinato de Nueva España, que abarcaba territorios en los actuales Estados Unidos, América Central y su periferia, y que permanecería hasta 1821, cuando se declaró la independencia de México y de la actual República Dominicana, terminando definitivamente en 1898, al finalizar la Guerra Hispano-Estadounidense.
Después de terminada la Segunda Guerra Mundial, numerosos países de Centroamérica y Sudamérica atravesaron por períodos de crisis económicas que los levaron de ser países que recibían inmigrantes a generar una población que, al no encontrar posibilidades de desarrollo económico en sus lugares de origen, inició un proceso cada vez más creciente de emigración, con principal destino hacia EE. UU.
Con la llegada de inmigrantes del sur del continente, se hizo patente en EE. UU. la necesidad de definir la identidad de estas personas. Habitualmente se había procedido en estos casos a recurrir a la nacionalidad o el origen étnico (ingleses, irlandeses, alemanes, italianos, chinos, japoneses, negros, etc.), pero en el caso de los inmigrantes centroamericanos y sudamericanos ello era imposible pues estos no tenían una característica racial distintiva por proceder generalmente de países donde habían coexistido varios grupos humanos con distintos orígenes; generalmente lo único que tenían en común era su lengua ibérica (castellano o portugués). Y si bien lo normal es que les hubieran llamado Latin Americans (latinoamericanos), en el momento de convertirse en ciudadanos de los EE. UU. dicha clasificación se complicaba.
Debido a que en el mundo anglohablante el gentilicio american se reserva para los ciudadanos de los EE. UU (en inglés no existe el gentilicio "estadounidense"), excluyendo generalmente a los demás habitantes del continente americano, al referirse a estos suelen presentarse paradojas. Así, a un estadounidense descendiente de irlandeses (Irish) se le llama Irish American, y a uno que sea descendiente de pueblos de Oriente Medio (Middle Eastern) se le denomina Middle Eastern American. Cuando éste es de ascendencia latinoamericana —según esta regla— sería necesario llamarle Latin American American; esto es doblemente americano, lo que resulta cacofónico, pero si se dice una sola vez sería Latin American (latinoamericano), siendo claro que se refiere a cualquier persona de América Latina. Esta redundancia, por tener que mencionar que es americano (en tanto nacido en un país latino de América) y repetir que es americano (pero ya como ciudadano de EE. UU.), al ser poco sensata requirió una solución: se optó por llamarle solamente «latino», apócope de latinoamericano.
En la segunda mitad del siglo XX, «latino» se convirtió en el término para referirse puntualmente a cualquier estadounidense con ancestros en América Latina. Este término tiene una gran difusión y aceptación entre la población anglohablante para referirse a todas las naciones americanas al sur de dicho país. Aunque los españoles tradicionalmente se han considerado como latinos, por ser parte de los pueblos latinos de Europa (al igual que portugueses, franceses, belgas, italianos, rumanos, etc.), al no ser latinoamericanos dicho término generalmente no los cobija en EE. UU.
Los ciudadanos de EE. UU. con ancestros de otros países de América en donde no se emplean lenguas romances (Aruba, Jamaica), son catalogados generalmente como caribeños (Caribbean) o antillanos (West Indian) más que «latinos», pues no hablan ni español ni portugués, ni están influenciados por dichas culturas. Incluso las personas de la Guayana francesa y las Antillas Francesas (que emplean el francés) se consideran a sí mismas más cercanas culturalmente al Caribe anglohablante que a los centroamericanos y sudamericanos hispanohablantes y lusohablantes.
Debido a que en lengua inglesa Latino puede referirse indistintamente al género masculino o femenino, es frecuente que los anglohablantes tengan el concepto de Latino como femenino. Aquellos que conocen la morfología de la lengua española emplean el femenino «latina».
Y bien, este ha sido nuestro reportaje sobre los hispanos viviendo aqui en esta nacion. Lo hemos hecho con la el proposito de darle una idea general, para que cuando nos refiramos a los problemas legales o ilegales de la poblacion, sepa Ud. de lo que realmente se trata.
Gracias a nuestros corresponsales en las ciudades grandes de este pais y a la gentileza de Wikipedia.org.
Juanita rehusó conspirar contra la vida de Fidel y Raúl Castro
By WILFREDO CANCIO ISLA
wcancio@elnuevoherald.com
Juanita Castro fue reclutada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en 1961 a través de su amiga Virginia Leitao da Cunha, esposa del embajador de Brasil en La Habana, pero rehusó conspirar en acciones contra la vida de sus hermanos Fidel y Raúl Castro.
Según revela Juanita en su libro de memorias Fidel y Raúl, mis hermanos. La historia secreta, que salió al mercado este lunes, Virginia Leitao da Cunha la citó en la residencia de los embajadores brasileños, ubicada en la exclusiva zona de El Laguito, en La Habana, para proponerle que colaborara con “unos amigos que conocen de tu labor [contraria al régimen] y que quieren ayudarte”.
El encuentro entre las dos mujeres se produjo poco después de la fallida invasión de Bahía de Cochinos, ocurrida en abril de 1961, y en breve Juanita comenzaría a operar dentro de Cuba como la agente Donna. Por casi tres años se dedicó a proteger en su casa a opositores de la revolución que lideraban sus hermanos.
"La persona que me estaba llevando con ellos era (...) no sólo amiga mía, ¡sino quien había sido fiel seguidora de Fidel! Una mujer valiente y justa, que conocía profundamente la situación de Cuba", afirma Juanita, de 76 años, en el libro, convertido desde este lunes en suceso editorial en varias capitales latinoamericanas.
El volumen, de 432 páginas, fue escrito en colaboración con la periodista mexicana María Antonieta Collins y publicado simultáneamente por la editorial Santillana en Estados Unidos, España, México y Colombia.
Vasco y Virginia Leitao da Cuhna habían sido particularmente solidarios con los revolucionarios que lucharon contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958), pero con el paso del tiempo se decepcionaron con el rumbo del proceso liderado por Fidel Castro. La embajada brasileña brindó asilo en esos años a decenas de perseguidos políticos y logró de sacarlos del país.
Para ese entonces los Leitao da Cuhna habían sido designados por el presidente izquierdista Joao Goulart (1961-1964) para encabezar la embajada brasileña en la Unión Soviética. Vasco sería desginado años después como canciller. El matrimonio vivió en Nueva York en los años 70.
No es la primera vez que se habla de la participación de Juanita, de 76 años, en actividades de la CIA, sólo que ahora la confirmación trasciende de su propia voz.
El 4 de julio de 1964, semanas después de su llegada al exilio, el diario The Times-Picayune, de Nueva Orleans, publicó un despacho de la agencia Associated Press, donde se sugiere su colaboración con la CIA. "Juanita Castro informó a la CIA; entregó datos durante cuatro años en Cuba", según la información.
En 1975, el ex agente Phillip Agee calificó a Juanita de agente de propaganda'' al servicio la CIA en su libro Inside the Company (Dentro de la Compañía).
Y en 2005, Ted Shackley, uno de los principales oficiales de la CIA sobre el tema Cuba, escribió en su libro Spymaster, My Life in the CIA que la agencia de espionaje estuvo en contacto con Juanita a través de Virginia Leitao de Cunha.
De acuerdo con el relato de Juanita, Virginia le propuso que viajara a México con el pretexto de ver a su hermana Enma Castro, para sostener el contacto con el oficial de reclutamiento. Enma, actualmente de 74 años, reside en la capital mexicana desde los años 50, y nunca estuvo enterada de los verdaderos motivos del viaje de su hermana.
Juanita y Virginia viajaron por vías separadas ala Ciudad de México y se encontraron con el oficial de la CIA en una suite del entonces recién inaugurado Hotel Camino Real, el 24 de junio de 1961.
El oficial era uno de los expertos de la CIA para el caso de Cuba y se presentó como Enrique, pero su verdadero nombre era Tony Sforza, pieza clave de la Operación Mangosta, un ambicioso proyecto de sabotajes económicos e incursiones armadas contra el régimen castrista que la CIA puso en práctica tras el fiasco de Bahía de Cochinos. Sforza había estado infiltrado en Cuba haciéndose pasar como jugador de casinos, con el nombre falso de Frank Stevens.
Juanita aceptó trabajar para la CIA bajo la condición de no participar en ninguna actividad violenta contra sus hermanos u otro funcionario del régimen, y no quiso aceptar retribución monetaria por su colaboración.
"¿Tuve remordimientos por traicionar a Fidel al aceptar reunirme con sus enemigos?", se cuestiona Juanita en sus memorias. "No, por una sencilla razón: yo no lo traicioné a él. El fue quien me traicionó a mí. El nos traicionó a los miles que sufrimos y peleamos por la revolución que nos ofrecía, la que era generosa y justa y que traería paz y democracia para Cuba".
Su primera misión se produjo una semana después, transportando desde México latas en conserva donde iban documentos, mensajes y dinero para los hombres de la CIA y otros conspiradores anticastristas dentro de Cuba. Juanita viajó también con un manual de descodificación de mensajes cifrados que recibiría a través de un radio de onda corta.
El nombre asignado por la CIA fue el de Donna y para los mensajes en clave Juanita escogió dos melodías: el vals Fascinación, del compositor F.D. Marchetti, y la obertura de Madame Butterfly, de Puccini. Si se transmitía la primera, era señal de que habría un mensaje, mientras que la segunda indicaba que no.
A su regreso a La Habana y por orientación de la CIA, Juanita escogió como sus colaboradoras a las hermanas Hilda, alias "Puchi", y Carmita Morgade, amigas de la familia y estudiantes universitarias. Las Morgade habían sido responsables por el traslado encubierto y la conservación oculta en una casa del central Stewart, cerca de la ciudad de Ciego de Avila, de los manuscritos de La historia de absolverá, el alegato que Fidel Castro pronunció en el jucio por el asalto al Cuartel Moncada en 1953.
Las tres mujeres, según el libro, contribuían a la protección de personas perseguidas en la casa de huéspedes que era propiedad de Juanita en la Calle J número 406, en la barriada habanera de El Vedado.
En una ocasión, cuenta Juanita, tuvieron que trasladarse en su automóvil a la provincia de Matanzas para recoger un mensaje colocado en un señalamiento vial en plena carretera, descifrarlo y luego entregarlo en un sitio cercano. Después de cumplir la misión las mujeres decidieron ir a Varadero, pero se les rompió el carro y comenzaron a pedir un aventón a los choferes que pasaban. "¡Cuál sería nuestra sorpresa al ver que el primer auto que se detiene para ayudarnos, en realidad era toda una comitiva!'', recuerda Juanita.
Era el propio Fidel Castro que se dirigía también a Varadero y recogió a las mujeres. Sus hombres se encargaron de remolcar y reparar el automóvil de Juanita.
El libro también refiere que antes de las Crisis de los Misiles, desatada en octubre de 1962, Juanita pasó información a la CIA sobre la existencia de cohetes soviéticos esparcidos en territorio cubano.
En septiembre de 1962, durante una visita realizada a México, Juanita es interrogada por su amiga brasileña y enlace de la CIA, Virginia Leitao da Cunha, sobre los rumores de la instalación de armas nucleares soviéticas en la isla.
"No es un secreto", le responde Juanita, "que por lo menos en Sagua la Grande, Guanajay [ sur de La Habana] y San Cristóbal [Pinar del Río] algo están haciendo".
En el relato, le informa que el Hospital Naval de La Habana se había convertido en "un centro hospitalario para rusos".
Tras producirse la muerte de su madre, Lina Ruz, en agosto de 1963, Juanita se sintió desprotegida ante la vigilancia de sus hermanos en momentos en que arreciaban sus actividades contrarrevolucionarias.
La decisión de la CIA de sacarla de Cuba sobrevino poco después en una carta enviada por Virginia y coincidió con el recrudecimiento del control de la inteligencia castrista sobre sus acciones.
Según el relato, Raúl Castro vino a verla a su casa con un abultado expediente del G-2 respecto a sus acciones contrarrevolucionarias. No se especifica si en la información contenida habían referencias a sus contactos con agentes de la CIA.
"Esto es una locura. Yo prefiero cerrar los ojos y no leer esto y creer que tú lo que eres es una muchacha medio loquita, con la boca suelta y nada más. De otra forma, si las cosas que dicen de ti fueran verdad, nuestra actitud sería diferente", le reprocha Raúl a Juanita en el libro. "Está de más decirte cómo está Fidel contigo".
Es entonces cuando Juanita aprovecha para decirle a Raúl que se irá a descansar un tiempo a México junto a su hermana Enma, y le pide su mediación para conseguir el permiso de salida del país.
A lo largo del libro, Raúl es presentado como una suerte de escudo protector de Juanita frente a sus conflictos con Fidel Castro.
Raúl accedió y se despidió de ella con un beso y un abrazo. Juanita abandonó Cuba definitivamente el 19 de junio de 1964.