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Con Alexandro Saco Valdivia.
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PORTADA

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Nalgas de Mosley y Joana


Como cuenta MVLL en su artículo Traseros irritados, la falsa moral no es privilegio de un alcalde Chiclayano. En Inglaterra muchos han pedido la renuncia de Max Mosley a la Federación Internacional del Automóvil, por el vídeo publicado en The News of the World. En Perú muchos han hecho escarnio de la exhibición del cuerpo de Joana. No es sólo el asunto del alcalde, sino de todos los que se han erigido frente a este hecho irrelevante buscando determinado fin.



Max Mosley, personaje de la sociedad europea, disfruta en el sótano de su mansión mientras cinco prostitutas le dan de nalgadas y luego el hace lo mismo con ellas entre insultos. Joana juega frente a la cámara retirándose la ropa y dejando ver caderas, nalgas y senos. Que bien que la gente haga lo que le da la gana con sus cuerpos y éstos le sirvan para satisfacer su deseo. Lo contrario es la represión de la mente, la moral inaceptable frente a la intimidad y a la sexualidad. ¿Alguien duda de que el placer del sexo voluntario es un ejercicio frente al que no hay cuestionamiento que valga?



El perverso es una creación de fines del siglo XIX. No era raro encontrar en manuales de medicina familiar de inicios de siglo recomendaciones como las de atar la mano del padre a la del hijo en las madrugadas para sentir si el menor se masturbaba y proceder al castigo. Yo mismo he tenido un profesor de ciencias en el colegio que nos decía que no nos masturbemos porque eso producía cáncer. El perverso es la sombra que proyecta la corrección de lo sexual; pero como lo correcto es justamente una invención para encerrar al que se atreve, llegamos al mismo punto: la moral que se pretende colocar frente a lo sexual es nada.



El cuerpo como centro de la lucha por las libertades. Se trata de uno de los centros de confrontación de la post modernidad. Si bien todos sabemos que determinadas prácticas existieron y existirán, la lucha se ha trasladado al reconocimiento legal de aquellas. Las uniones de personas del mismo sexo existen, el aborto es multitudinario, pero el reconocimiento o no reconocimiento legal se constituye en el objetivo a superar. Paradójico resultado, ya que en algunos casos, la legalidad es otra de las formas de afirmar exclusión antes que inclusión. Las leyes nunca serán tan amplias para reconocer toda la diversidad humana, pero tanto grupos conservadores como pro derechos hacen de la legislación un fin y un medio.



Hace unos días la congresista Luciana León decía en RPP que el matrimonio entre personas del mismo sexo era un tema que en una sociedad no avanzada como el Perú todavía no se debía discutir. La publicación de las nalgadas a Max Mosley como que evidencian que en cuestiones de falsa moral no nos diferenciamos mucho de las llamadas sociedades avanzadas. Y es que finalmente es una perdida de tiempo creer que ciertas condiciones económicas pueden variar la perspectiva del humano, modelada por siglos por el control y la vigilancia; del mismo modo creer que las distancias y las fronteras de lo mapas nos dividen mentalmente es muy relativo. Los occidentales de hace siglos o los que viven lejos de nosotros estamos básicamente influidos por lo mismo: el poder que ensombrece nuestras búsquedas. Aunque es cierto que en algunos territorios hay más libertad y tolerancia.



No es casual que los sex shops en Lima tengan los vidrios pintados de negro y que tras ellos se abra el mundo de juguetes que se pretenden negar. Mientras que en Ámsterdam un cliente reclame airadamente porque el juguete que llevó no vibra todo lo que esperaba para producirle un orgasmo múltiple. Pero tanto los de allá como los de acá enfrentarán a algún alcalde de pacotilla o a algún medio de comunicación miserable que vea en un desnudo o en unas nalgadas en el sótano algo que condenar. Joana Nakano y Max Mosley pretenden ser condenados por hacer lo que quieren con sus cuerpos. La naturaleza los absuelve porque ésta nos ha dado el placer para usarlo; las ideologías humanas los convierten en pervertidos porque de algo hay que vivir.
Una invitacion especial!!
Alexandro Saco es un distinguido y joven periodista/abogado peruano que escribe para notisur-usa.com desde el inicio de nuestra revista. Es decir, Alex es uno de los escritores fundadores de este magazine publicado en San Francisco, California.

Si al leer sus trabajos, usted cree que bien se merecen nuestros otros escritores una buena lectura de su parte, le invitamos a que lo haga.

Encontrara buena literatura y un magnifico entretenimiento. Quizas seamos una de las mejores revistas latinoamericanas en el internet porque, ademas de las plumas de personajes como
Mauricio Otero (Chile),
Guillermo Ortiz Venegas (Suecia),
Rolando Gabrielli (Panama),
Mario Concha Chile)

...Y nuestros corresponsales extranjeros como
Jorge Bermudez en Londres,
Enrique Valdivieso en Buenos Aires,
Anattole Escala en Paris, Barbara Herreros en Roma...

...tambien le brindaremos corresponsales en Estados Unidos como
Julio Perezcotapo en Washington,
Silvia Banfield desde Filadelfia,
Carlos Vargas Toledo en Los Angeles,
Estela Martinez en Nueva York y
Carlos Lezaeta en Chicago.

Posiblemente usted los habra leido en alguna nota de importancia.

Usted siempre sera bienvenido y podra opinar enviandonos sus notas a jvergara4@yahoo.com. 

La lista de la UE y las grietas de la democracia





Cada época construye sus leprosos, sus locos, sus perversos, sus desviados. Hoy lo que hemos construido son terroristas.



¿Qué es lo que se discute? La categorización del MRTA como terrorista. No. Lo que cada vez es más claro son los límites y grietas de lo que conocemos como democracia. El Estado y su democracia, asumen que poseen el uso legítimo de la violencia. Entonces, las demás violencias se convierten en ilegitimas por no ser reconocidas legalmente. Y volvemos al inicio, el reconocimiento plasmado en un documento o norma de una situación real o no. El MRTA como tal no existe. Por el contrario las violencias sí existen, sean legítimas o no, vistas desde diferentes perspectivas. APRODEH ha dicho lo que cabía.



Esas violencias son diversas. Una proviene del Estado y sobrepasa su atribución de control y seguridad. Otra, en muchos casos en la misma dirección que la anterior, proviene de un ejercicio de la información cómplice, y de un eco de medios incapaces de cuestionar la democracia. Pero la democracia necesita ser vista a través de sus quiebres, de sus sombras, de sus contradicciones. Si se afirma que ese es el sistema adecuado para convivir, lo menos que debemos hacer es analizar lo que produce. La democracia es responsable de las violencias que pretende negar.



Se supone que la de democracia es un sistema de ordenamiento de las relaciones. No es el estadio final de la evolución humana, si es que aceptamos que la civilización evoluciona. Y si fuera así, la democracia de hoy deberá quedar atrás para abrir el canal a algo mejor. Pero como la historia no es superación sino repetición, sacralizar un sistema en determinado tiempo es una contradicción. La discusión entonces no es por la lista de grupos terroristas de la UE, o por la certificación del grado de inversión. Esas aspiraciones de llevar todo al papel alimentan la precariedad. Ni la lista de la UE ni la del grado de inversión sirven para algo.



La democracia no puede controlar ni someter a las violencias; éstas están en todas partes de lo público y lo privado. La guerra que la democracia dice despreciar es ya parte de su desarrollo. Y la guerra tiene muchas formas. La democracia hoy en el Perú propicia la guerra que estamos atravesando. Una guerra que muestra con una luz potente que el camino elegido por los gobiernos es el que limita la democracia. No hay mejor manera de fortalecer las violencias no estatales que usando la violencia estatal; y más aun si, como siempre sucede, esa violencia se enmascara en sabe Dios qué nueva ocurrencia.



Si uno arroja luz sobre las sombras de la democracia, y su incapacidad para controlar las violencias o motivos para generarlas, será acusado de fachada de lo que fuere. Pero ese es un asunto baladí. Al contrario, mientras más temprano esas grietas sean expuestas más rápido será el paso a la siguiente etapa, mejor o peor, que le toque vivir al país o al mundo. Algunos dicen que las democracias no se hacen la guerra entre sí; qué necesidad tendrían de eso con decenas de países en llamas porque la democracia se debe irradiar.



Cada época construye sus leprosos, sus locos, sus perversos, sus desviados. Hoy lo que hemos construido son terroristas. Nuestra sombra los alumbra y nos esclarece. Pretendemos negarlos, encerrarlos, echarles la culpa de todo y arrastrar en eso a Melisa Patiño o a muchos sin nombre como los de Majaz. Los demócratas son los que asesinan una aspiración motivadora de vivir mejor; amparados o recurriendo a listas y reconocimientos en papeles que se los lleva el viento y en una legalidad para mucho intrascendente*, han dejado sin contenido lo que alguna vez fue auroral.



El soberano Rey fue despojado de su absoluto poder para entregárselo al Estado. Pero el Estado no pudo dejar de lado la soberanía que lo une al rey y justifica sus aberraciones en su poder soberano. Estado y democracia como justificación de superación no funcionan. Si hay cosas rescatables de la democracia estas serán salvadas luego de despojarla de su centro avasallante. La democracia capitalista por ningún lado es el fin de la historia. La guerra es continua y en ese marco el MRTA en la lista de la UE es nada.

*El afán de reconocimiento legal o formal no se limita al caso de las listas negras ni de los grados de inversión, sino que es ahí a donde se ha traslado la lucha. Todos quieren ser reconocidos legalmente. Creen que la legalidad fortalece, organiza, cambia realidades. Nuestro castillo de naipes legal nacional o global hace más difícil aminorar la intensidad de las violencias y de las guerras.


Good bye terrorismo

El terrorismo ya fue. Es un escudo para aplicar peores armas a otros. EEUU provoca desde 1991 la muerte de alrededor de un millón de iraquíes y los terroristas son los resistentes; Israel borra del mapa progresivamente a Palestina y los terroristas son los que viven encerrados; China está sometiendo a una nación a sangre y fuego y medio mundo le ruega su dinero; y en el Perú tenemos un gobierno que mata campesinos y los terroristas son los poetas de Quilca. Por salud mental, mejor usar lo menos posible la palabra.

Como señala Peter Sloterdijk, "el terrorismo ya es un entretenimiento y los medios son sus cómplices; lo que cabe es ignorarlo". El uso de la palabra se ha construido desde lo univoco y emana del poder y de los medios de comunicación. En el Perú varios medios de comunicación son cómplices del terrorismo, porque es su ingenuidad o interés repiten lo que exagerados políticos salen a decir. Otra de las ficciones es la de narcoterrorismo; lo que hay es narcos cada vez más poderosos. 

Siguiendo nuevamente a Peter Sloterdijk, "los medios apoyan la fascinación por el terrorismo, porque los medios no quieren una liberación". Que cierto resulta lo que dice el alemán, parece que viviera en Cuzco o en Iquitos. Así, se ha hecho irrelevante el señalamiento de terrorista hacia una persona o grupo por parte del Estado. Los estados han destruido la utilidad que pudo tener esa definición y los que se asumen vencedores o luchadores contra el terrorismo, son, en la mayoría de casos y siguiendo la definición aceptada, igual de terroristas.

Hace unos siglos al hereje se lo debía extirpar del seno social; y qué paso, la herejía se normalizó porque no era tal, sino un síntoma de la diferencia, de la confrontación. Qué cosa puede haber más grave que anular al otro o a los otros, no por sus acciones, sino por su pensamiento. La odiología, sí, la odiología del falso liberalismo, primero traicionó a los liberales originales, y ahora con su desprecio anula virtualmente todo lo que se le opone. El falso liberalismo es pro terrorista, por que necesita de él para subsistir.

Superar el terrorismo como el límite de lo correcto es clave. Si eso no sucede, como no ha sucedido con Hitler en el mundo o con Abimael en el Perú, nos seguirán manipulando la mente cada vez que la confrontación se aceleré. Y la confrontación se acelerará porque el dialogo languidece y el planeta se acaba. Un discurso político económico único se ha normalizado, e indicativamente asocia el terrorismo a los que impulsan causas como parar la destrucción del planeta creando una situación patas arriba: los que desean parar la destrucción son terroristas, los que la fomentan los correctos.

Los medios de comunicación no muestran humanos masacrados o muertos en Irak o en un paro en Ayacucho. Muestran imágenes. Hace poco un congresista decía: el terrorismo ha vuelto, ahí están las imágenes. Vemos cómo no interesa el dolor humano, lo que interesa es que existan las imágenes que justifiquen decir que el otro es terrorista.

Tantas palabras describen lo que vemos: invasiones intercontinentales, matanzas por ejércitos a civiles, represión, condenas sin juicio, genocidios, desaparición de naciones, bombardeos, medio mundo sin agua segura, muertes por hambre cuando en el mundo hay comida para todos de sobra. Ante esa constatación los que son sus responsables, apelan a la cruz del terrorismo y nos autocensuramos, para no convertirnos en terroristas. Desde ahora usaré esa palabra lo menos posible para analizar hechos sociales, pero permítanme decirles: Los terroristas son ustedes.


Lea,
ademas:
Good bye terrorismo
APRODEH y las libertades





No es un tema de defensa de derechos humanos lo del MRTA en la lista de la UE. Es un asunto de libertades, específicamente de libertad de expresión. Pongámonos en el caso de que no se puede afirmar que el MRTA exista como tal porque no contamos con los elementos de juicio para eso. Eso no impide que APRODEH o quien sea señale que no se le conocen acciones en los últimos años, y que se busca crear la sensación de que el grupo sí existe para ligar eso a la persecución en el país. Y justamente a APRODEH se le está persiguiendo por eso, por decir algo que piensa. La APCI, basada en un pedido que sabe no tiene respuesta, podría sancionar a la ONG. Todo eso sobre la base de una opinión política en la que todos tenemos nuestra perspectiva.



Si fuera un tema de derechos humanos y la población del país fuera tan sensible a eso, estaríamos agitados por lo que afirma La República en su portada dominical, señalando que fueron cerca de 1000 los desaparecidos en el cuartel Los Cabitos. Nuestra sociedad no es tan sensible al terrorismo como se dice, se la presenta sensible cuando el terrorismo no es de Estado. Esa sensibilidad se manipula y se dirige sólo a un tipo de terrorismo.



La mayoría de los analistas políticos ha aceptado la regla. Se dice que APRODEH piso el palito y ahora el fujimorismo y el APRA, tienen la excusa perfecta deslegitimar los DDHH. Es todo lo contrario. Ese sentido común fujimorista se ha impuesto lentamente y el disenso es hoy arrinconado. ¿Qué se va a decir si es que se termina sancionando APRODEH? O mejor dicho, que se dice hoy que por emitir una opinión la ONG es perseguida legalmente por la APCI, y desde la prensa por Panorama, La Razón y Correo con una portada en la que las rejas encierran la pintura de Delfín. La exclusión de las ONG del Consejo Nacional de DDHH hecha efectiva el lunes 28 de abril, es otra pieza de la estructura represiva.



Volviendo al inicio del texto y a la solicitud de la APCI. Existe una opinión sobre el MRTA que no tiene porque ser sustentada por una investigación ya que una ONG no es un servicio de inteligencia; además la sucesión de hechos demuestra que al MRTA se le está instrumentalizando para perseguir; este grupo no figura ni en lista de Departamento de Estado de los EEUU. Alan García ha recurrido a la figura de traición a la patria y otros a los intereses del Estado peruano. Irónico que cuando se habla de sectores estatales estratégicos se diga que eso es cosa del pasado, pero cuando se habla de terrorismo aparezca en toda su magnitud el Estado soberano, al que nadie puede contradecir, al que le debemos tanto que si expresamos que un grupo no está en actividad lo estamos destruyendo.



De lo que se trata es de entender porque el mundo hoy refleja en la figura del terrorismo todos sus males. El poder ejerce mecanismos que hacen muy difícil remontar ese sentido común, y ha logrado poner el límite perfecto para desviar la protesta, y colocar en la marginalidad informativa al que piense que el tema no es el terrorismo, sino lo que éste significa y cómo se usa.



El terrorismo hoy es un producto más del mercado del entretenimiento. Si sumamos los muertos producidos por los estados, no terroristas por supuesto, frente a los producidos por los grupos demenciales terroristas por su puesto, veremos la gigante diferencia. En el país, ¿quién ha matado más en los últimos años? Pero si se prefiere quedar inscrito en el discurso gritando que el terrorismo la plaga a exterminar el siglo XXI, felizmente el tiempo correrá para mostrar como eso se va desbaratando.



Argumentos desgastados



1.        El argumento de las víctimas, mostrando la sangre en la TV, sin respeto por los que sufrieron por el MRTA. A mi padre el MRTA lo agarró a golpes para robarle el auto, allá por el año 1989 en la zona de Pro que recién se estaba urbanizando. Luego el auto fue encontrado con explosivos. Al jefe de mi padre el MRTA lo mantuvo secuestrado seis meses, y todos los funcionarios de esa empresa tuvieron que aportar dinero para el rescate, lo cual afectó a nuestras familias.



2.       El argumentos de la simpatía y tardío deslinde de la izquierda con SL y con el MRTA, que funcionaría hoy como un motivo que hace actuar como en la carta de APRODEH a Soberón, Jugo y otros. Qué decir entonces de los que no somos ni fuimos de izquierda, porque no nos identificamos plenamente con esa corriente, ni hemos militado en alguno de sus partidos; ¿por qué pensamos en este caso que APRODEH dijo algo razonable?




Gracias por este encuentro   PORTADA                          
Nalgas de Mosley y Joana