La nota y la casa pintada de bandera chilena en el corazon del peru y en medio de la espectacion popular, aparecio como dato interesante en casi todos los periodicos y medios de comunicacion del internet.
A nuestro juicio, lo consideramos valioso, valiente, dignificante aunque un tanto ingenuo dadas las cisrcunstancias, la ubicacion y el problema que su reconocimiento a Chile podria costarle a esta mujer peruana, Esther Alva.
Lo hizo por amor.
Lo reconocinos como un incentivo humano que nos hace creer que aun hay respeto y carino entre dos pueblos, los que por decadas han tenido serias diferencias.
Esther decidió pintar la fachada de su hogar en Trujillo con la bandera chilena, donde que vivió nueve años y trabajó “con la modelo Mónica Aguirre”.
Hoy se defiende: “Yo soy bien peruana".
Como decimos los chilenos, "le sacamos el sombrero" por su valentia y como nativo de Santiago le doy las gracias por reconocer que pese a nuestras disparidades socio-politicas, aun existe amistad y carino entre los dos pueblos.
Una verdad popular!
Ocurrió en un barrio del distrito La Esperanza, en Trujillo (norte del pais vecino a Chile), y tuvo como protagonista a esta mujer que defiende su acción señalando que lo hizo para recordar a una ex pareja que dejó en Chile, donde vivió por nueve años.
El diario El Comercio sostuvo que “lo que parecía una reacción absurda resultó siendo una añeja historia de amor”, y graficó la reacción de la ciudadanía señalando que los “vecinos del sector se mostraron mortificados”.
Sin embargo, la protagonista de este singular hecho dijo que nunca tuvo la intención de levantar polémica. "Yo soy bien peruana", aseguró.
Según informó Radio Programas del Perú (RPP), en la vivienda de Alva funciona un negocio denominado "Botellería Esther". Explica esta emisora que “Botellería" (sic) es un término chileno que se emplea para designar a los establecimientos en donde se expende bebidas alcohólicas.
En declaraciones a diversos medios, la mujer insistió en que durante el tiempo que vivió en Chile recibió un buen trato: "Chile me trató bien, sin racismo ni nada". Respecto de su paso por el país, dio más detalles: “fui empleada de la top model Mónica Aguirre”, confesó.
Algo curioso que dignifica las relaciones humanas entre dos naciones que, por decadas, han tenido algunas diferencias mas alla de una guerra. Y, un ejemplo para los politicos continentales!